PIOMETRA EN PERRAS

PIOMETRA EN PERRAS

La piometra es una infección en el útero que se desarrolla en perras y gatas mayores de 5 años, aunque también puede suceder en hembras más jóvenes.
En primer lugar vamos a explicar las diferentes fases del ciclo reproductivo de nuestras perras:

  • Proestro: Se produce una edematización de la vulva y sangrado vulvar. La hembra atrae a los machos, pero no los acepta para la monta. Su duración es variable, entre 6 y 21 días.
  • Estro o celo propiamente dicho: Es la fase de aceptación de la monta. En esta fase se produce la ovulación y es el momento fértil del ciclo y en el que se produce la fecundación. Es la fase en la que los niveles de estrógenos alcanzan su nivel máximo. Su duración varía entre 4 y 21 días.
  • Diestro: Ya se ha producido la ovulación y el útero se prepara para facilitar la gestación, mediante el aumento de la progesterona y la disminución de los estrógenos.
  • Anestro: Es la fase de reposo sexual. No se presentan cambios hormonales. Cuando esta fase acaba, comienza de nuevo el ciclo.

Una vez aclarado el ciclo estral, cabe destacar que las perras se clasifican como hembras monoéstricas estacionales, esto quiere decir que presentan un estro una o dos veces al año, a intervalos de 5 a 10 meses. El primer celo de una perra ocurre entre los 6 y los 12 meses de edad.
Como hemos comentado anteriormente, durante el diestro, la progesterona se encuentra en unos niveles muy elevados en sangre, y ésta es la hormona que estimula y prepara al útero para un posible embarazo. Es durante esta fase cuando las infecciones de útero son más frecuentes. Si durante el celo han entrado bacterias en el útero, éstas aprovechas las condiciones favorables durante el diestro para multiplicarse, dando lugar a lo que llamamos piometra.
Las piometras pueden ser de dos tipos:

  •  Abierta: El cuello del útero permanece abierto. Habrá descarga de material sanguinolento y mucopurulento.
  • Cerrada: El cuello del útero permanece cerrado con lo cual no se evidencia secreción vaginal.

En relación a los síntomas que observamos cuando se produce una infección de útero, podemos mencionar: fiebre, descarga vaginal (si se trata de una piometra abierta), letargia, inapetencia, poliuria (orina más de lo habitual) y polidipsia (bebe más agua de lo habitual).
El diagnóstico se basa en la historia clínica, los signos clínicos, analítica sanguínea y ecografía o radiografía.
El tratamiento de elección en este caso, es la ovariohisterectomía (esterilización), es decir, la extirpación de ovarios y útero; junto con antibioterapia, fluidoterapia y analgésicos.
Es importante destacar que se trata de una enfermedad con consecuencias potencialmente mortales si no se trata a tiempo, con lo cual se considera una urgencia veterinaria.
Por esta razón, los propietarios deben concienciarse de la importancia de su prevención, la cual consiste en la esterilización de aquellas hembras que no vayan a ser reproductoras. Además es recomendable no hacer uso de tratamientos hormonales anticonceptivos o de inhibición del celo.
Cualquier duda que tengáis con respecto a esta patología o cualquier otra, no dudéis en consultarla.

 

 


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